martes, 22 de marzo de 2011

Ese algo


Tu dulzura, tu elegancia, no llego a la palabra adecuada, ¡así!  Perdón, tu educación, ¡eso es! Lo que me encanta de ti, con esa sencillez, encantadora, ¡si! Encantadora de cavernícolas, y hombres bien hombres, como yo, la rudeza no funciona, ese toque femenino tan tuyo y solo tuyo, fue y perdona pero te lo tengo que confesar, me conquisto.

Con contestaciones, simples, sencillas, espero no ofenderte, pero eso me fascino. Un simple, “de acuerdo” o un saludo cordial basta, basta para domar, un poco, a este fiero y voraz, calmar el instinto abrumador, para que renazca eso tan anhelado por tantos, millones de seres, y con gratitud, puedo decir AMOR.

1 comentario:

María dijo...

Y entonces, haciendo una raya en la arena, quedó así la frontera signada:
Bienaventurados los mansos, los que se echaron a jugar en los parques con los niños del júbilo ... porque heredarán su niñez para siempre
Sutíl ogro de los cuentos (sonrio)