Cuando fui por primera vez al retiro, (espiritual) le deje encargada las llaves de mi cuarto a mi sacro santa madre, para que lo limpiara, eso me dijo ella, pues total, que me voy, al regresar, escuche que le estaba contado mi madre algo a mi hermana, escuche mi nombre, por eso pregunte, que de que hablaban.
Mi madre puso cara de “nel no te digo”, pero pues al final soltó prenda y contó:
- Pues ahora que te fuiste al retiro, me subí a tu cuarto con agua bendita, para hacerle una “limpìa”… (yo pensaba que lo iba a limpiar pero no de esas “limpìas”) cuando estaba echándole el agua bendita, soltó un olor muy feo, de pronto el vaso con agua, que tenias en el tocador, se callo al suelo, me salí corriendo y desde entonces no me volví a subir… ¿pues que tanto hacías?
No es la primera vez que pasa algo parecido, uno de tantos casos es este:
Estaba en la cocina, sirviéndome agua en un vaso de platico, no me lo termine lo deje casi a la mitad, y lo deje sobre la barra, pero me di cuenta que estaba muy a la orilla, por eso lo tome y lo deje mas hacia en medio, (lo recuerdo perfectamente) me retire de allí, camine a las escaleras que dan a mi cuarto, empecé a sentir una brisa que bajaba por las escaleras (era de noche, estaba solo) gire mi cabeza, mirando toda la cocina, mientras hacia esto, se escucho de pronto, un ruido muy fuerte, cuando mire totalmente la cocina, note que el vaso esta en el suelo e igual que mi madre salí corriendo caminando de allí.
1 comentario:
Atributos hereditarios:
Como el signarse la frente con óleos santificados y apostrofar al ciudadano que tropieza inocente
Como esto de andarse escribiendo la vida ... cuando sólo la vida se escribe por sí sola
Saludos ...
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