martes, 12 de abril de 2011

Mujer


Mujer, mí amada mujer de entrañables pensamientos, elocuente, impulsiva y calculadora, de inteligencia, de dulce trato, pues frágil es ella, pero nomás débil que yo, de fortaleza increíble, pues es muy difícil que se derrumbe, inalcanzable.

Mirar su rostro, sus ojos, aun mas allá, su alma, llena de esperanza, de incredulidad, que miedos a de guardar, que secretos tan dolorosos ha de poseer, allí observándola, siento sus mas intimas tristezas, soledad, desamor…  me hundo pues deseo ayudarla, pero no puedo, debo de ser fuerte, debo de tener mi mano firme, para cuando ella busque una mano, encuentre la mía, firme.

Me encuentro con tu sonrisa, me ilumina mi camino, me engalanas, pues eres bella, muy bella, siento como me miras, a veces, es de desesperación en otras de ternura, en otras tantas de ilusión, tal vez, pues a veces yo me siento así, pues no lo se, solo escribo lo que siento y no estoy seguro, mas me siento seguro, por eso lo escribo.

No deseo entenderte, eso seria, casi imposible, mejor dicho imposible, pues no me puedo descifrar yo mismo, mejor voy hacer lo que hago conmigo, aceptarte tal cual eres, con todo y tus mamadas, si para mi son mamadas, tus mamadas.

Engalanarme para poderte engalanar, ser tu hombre fiel, sincero, responsable de mis mamadas y no tan mamadas.

Mirar al cielo y pedirle a Él que te guié y proteja, que te me cuide, que yo me cuido, me amo, para poder cuidarte y amarte, lo hago por mi, no por ti, entrego lo que se me da, pues lo recibo sin pagar, lo entrego sin cobrar.

Gracias mujer de bella sonrisa y claro… única.

1 comentario:

María dijo...

Creo que, antes de encontrarnos, me habías visitado en una visión; algo como un sabor anticipado de abril, antes que la primavera floreciese
Esa visión debía yo tenerla cuando todo estaba inundado del olor de la flor del sal; cuando el resplandor crepuscular del río orillaba las arenas amarillas y los vagos sonidos de la tarde de verano se fundían; sí, y ¿no me había el sonreído? ¿Y no se me había escapado a otros instantes, en infinitos centelleos sin nombre?
Me gusta como defines a tu mujer ...